Desde mi conciencia demente, quisiera empezar este relato sin la nostalgia y el desgano que suelen invadir las noches del escritor sonámbulo.
Desde esa conciencia tan inconsciente quisiera no tener que escribir, porque escribir es escribirte.
Apago el cigarro robado que he fumado con fastidio, mientras se agota en la penumbra una canción agitada, en la cual siempre encuentro tu nombre.
Procuro en mis días normales, no pensarte, mucho menos imaginarte. Me he vuelto experta en olvidar.
He vivido un año fabuloso, en estos 356 días mi ser se ha visto convulsionado de transformaciones casi in imaginadas, he superado obstáculos y me he descubierto en nuevas fronteras y horizontes. Y en cada uno de esos pasos he triunfado y me he sentido feliz. Estoy de apoco siendo lo que pensé que nunca iba a ser.
Pero cuando mis días se vuelven noches, y cuando las noches se vuelven minutos inacabables, vuelve a mi memoria el sonido de tu voz. Vuelven imágenes fugaces de todo lo que hemos sido en la intimidad, lejos de los ojos curiosos de la muchedumbre. Irrumpe en mis desvelos, todo eso que no hemos sido, pero que podríamos haber sido. Bajo la luna y la duda constante de mi pensamiento, intento descifrar aquello que sentí esa tarde de verano, ahora tan lejana, casi enterrada.
Cuando me vence el sueño, cuando se acaba el desvelo, renuncio a los intentos de encontrar certezas, de matar vacilaciones, de matarte en silencio. Me vuelvo indiferente al deseo, deseo que se esconde en mis intelecciones. Mis días vuelven a correr y a girar como las agujas del reloj, sin sobre saltos.
Me pretendo libre, libre de vos y de nosotros. Sé que todo esto acabará, en un momento, en un instante, en ese segundo que será y llegará. Por ahora nos separo en puntos suspensivos.
Sonidos lejanos me alejan de todos tus demonios. No he tenido un buen día. Tu mirada esperaba más de mi, lo se.
Mis palabras no pudieron contenerse y se han clavado en todas tus heridas. Siempre terminamos mal.
Se que estas sufriendo todos tus destinos. Destinos que no fueron azares, sino elecciones.
Veo como sangras y me duele ver como te caes. Esta vez no podré levantarte.
Si no cambias tu mirada, no podré hacerte ver con mis ojos.
Me he cansado de todo lo que me tenía que cansar. Ya no puedo ser lo que reflejas en el espejo.
Ya no hay excusas ni explicaciones que puedan arreglarnos. Solo existe un tiempo y tu has decidido desperdiciarlo. En cambio yo necesito respirarlo y vivirlo a cada instante, descubriéndome en el camino. No puedo contar con vos. Ni vos conmigo. El amor se agota, se cansa de sostener lo insostenible.
Nos lastimamos intentando ayudarnos. Deberíamos dejar de luchar y empezar a soltarnos. No nos caeremos así nomas. Ha llegado el tiempo de despedirnos y encontrarnos en la distancia
Persigo mis pensamientos por calles apretujadas en mi mente. Cartas que se pierden en tierras que recién han despertado.
Ojos rojos al amanecer y el sol que no se cansa de quemar.
Miedo a echarte de menos. Miedo a tratarte como a un perro. Miedo de mi y mis fantasmas.
Me parece verte entre mis lagrimas, no llego a alcanzarte, estamos a miles de distancias que ya han pasado.
Ya nos hemos visto ser tantas veces. Nuestra memoria comienza a sangrar agujeros, vacíos que no nos hemos animado a llenar. Causas sin efectos, efectos sin nombres. Finales que no pudimos encontrar. Muchas cuentas pendientes.
Mi cabeza vaga entre malditos fueron y quizás.
Despierto, aunque ya caminaba. No puedo solucionarte en mi memoria.
Temblor. En mi cuerpo, en mis pensamientos nauseabundos. En cada uno de mis recuerdos.
Mientras cada lagrima estalla sobre esta mesa quemada, me dejó tocar por esas voces que han gritado como yo tantas veces.
Espejos en la noche, ojos rojos al amanecer desnudo de esta hambrienta ciudad.
Ventanas que despiertan todas mis huidas. No puedo permanecer.
Incendio voluntario de todas mis voluntades. Repeticiones que agotan todas mis oportunidades.
Ausencias, llegadas y nuevas partidas por comenzar.
El paso que hay que dar y todo lo que queda por abandonar.
Certezas que desconciertan todas las miradas. Lenguetazo de verdades que no quieren escucharse.
Tiempos que no marcan mi tiempo.
Liberarse cuesta caro, abandonar todos los goces que nos atan y nos alimentan. Quedarse, impacientarse, consumirse entre estas veredas antiguas, significa morir. Morir en sueños ajenos.
Abro la puerta y espero no estar en casa. Caja desmembrada de recuerdos y rencores. Las risas ya no juegan en los rincones y nuestras pieles ya no pueden acercarse. Cierro los ojos y solo pido silencio , en cual la nada sea nada, infinito inalcanzable.
El humo que dejaba tu sonrisa, solo se ha convertido en el polvo que molesta.
Abro la puerta y espero no encontrarme esperando, esperando tu retorno, utopía que se pierde entre nosotros.
Los hoyos de nuestros pensamiento están empezando a consumirnos. Ya no hay luz en tu mirada y menos en la mía. Conocemos nuestras verdades y las omitimos.
Jugamos al truco muchas veces, pero las cartas eran nuestras emociones ! cuanto nos hemos mentido!
Fantasías que disipan tus memorias, historias paralelas. Lavaste tus culpas en tus imaginaciones, hambrientas de dolor y de goce.
Creíste vivir en un mundo que solo quería agobiarte. Un mundo hecho para dejarte. Así te fuiste abandonando y abandonándonos.
Pusiste tus elecciones en manos ajenas y te convertiste en victima del destino y no de tu propia causa. Aprendiste a despojarte de tus decisiones, encontrando enemigos en todos los rincones.
Apenas puedo reconocerte. Se que aún quedan sombras de tu alegría. Yo no podré encontrarte, estará en vos el desafío de buscarte.
Miro de reojo al papel y le pido disculpas. Casi le suplico. Le pido perdón por volver a él cuando el mundo me aplasta, o cuando no encuentro al mundo.
Viejas voces se retuercen en mi mente y me regalan algunas lagrimas.
Si miro al norte, se a donde iría. Si miro este momento, no me encuentro, siempre el amor en perspectiva. Una mirada que no alcanzo a ver.
Juego mis días entre seres que aman desde el sin sentido, que miran como espejos mi alma. Juego a armarme entre sus no decires, por ahora, solo en ellos encuentro un sentido. Afuera de su silencio, no veo nada. Negación. Obnubilación. Retracción. No lo sé.
Fotos desde lejos, escupen abrazos. En los instantes nos encontramos, luego nos desparramamos. Que reviente. Reventemos en un grito, en un pedazo de todos nuestros recuerdos. Bebamos y enloquezcamos.
Peguemos un salto. No sé, pasemos el rato.
Voy a acomodar mis pensamientos y los voy a inscribir en este cuaderno agrietado. Necesito un fiel testigo que me recuerde no volver a caer en tus fauces.
Mientras intoxico mi cabeza con los gritos de aquel que sufrió como como yo, escupo sobre tus promesas y tus bendiciones. Mientras me desgarro con cada suspiro mal herido, me voy olvidando de tus obsequios, esos que siempre me cobraste. Por amor nos hemos estado matando hace rato y ya no cabemos en esta tumba de palabras.
Alguien dijo que no se debe escribir desde el dolor, yo pienso, para que escribir si no hay pena. Sabemos cuanto nos hemos dado, ya hemos sacado la cuenta. Sabemos cuanto nos merecemos y cuanto dejamos de merecer. No eres culpable de nada de lo que me pase, de ahora en más soy responsable de mi, de ver que hago con lo que hiciste conmigo. No soy tus frases ni tus lamentos, tampoco tu rencoroso y valeroso reflejo. No soy tu extensión, ni tu sacrificio. No soy todo eso que me has dicho.
Te regalo la razón, yo me quedo con mi vida.
He estado huyendo de ti tanto tiempo que casi he olvidado tu rostro. Has sido mi problema. Una molestia en mi calma infinita. Una bocanada de aire mal respirado. La famosa gota que ha rebalsado el vaso.
He querido tanto que así sea, alguien más a quien olvidar. Alguien de quien volver a escapar.
Me has mirado tan fijo, tan firmemente aquella tarde, me has desarmado. Yo quise pelear. He querido luchar tan fuerte este ultimo tiempo. Te he explicado en tantas palabras que ya no sé como decirte. No he querido escuchar a mi primer instinto, quise confundirme con mis intelecciones. Mantenerme firme en cada una de mis escalas de valores, ya sabes como es. Me he dejado castigar por mis jueces interiores. He demostrado a los demás calma y bienestar. No he dicho ni una sola cosa acerca de ti. No has aparecido en mis sueños ni en mis pesadillas.
Pero...pero, que difícil es hacer esto. Ya sabes tu mirada. Me ha dicho todo y yo juré no escuchar nada. Es tu voz en mi almohada, es tenerte cerca sin pedir nada. Es saberme en tu memoria. Es encontrarme en nuestra historia. Es aprender a amarme desde tu pensamiento. Es ser uno, siendo dos en este tiempo. Es encontrar el infinito en los mismos pasillos. Es cerrar los ojos y verme entera, aún sabiéndome dividida. Es entender el problema como la solución. Es desarmarse. Es dejarse ver. Es aprender a ser en silencio.
Te busco en canciones que nos conocen, quizá mejor que nosotros mismos. Tuvimos todo sin ser nada, o quizás no tuvimos nada y fuimos todo.
Los días pasan y parecen años. El pasado me arrastra hacia plazas llenas de sombras donde no puedo encontrarte.
No puedo escribirte con sinceridad, ni siquiera en cartas ajenas. Desearía que estuvieses aquí, para no decirte nada.
No puedo sentir tu nombre resbalando entre mis labios y tampoco quiero que otro lo mencione.
Me siento a salvo sin tu presencia, pero perdida en tu ausencia.
Fuimos una lista de deseos, escrita por alguien que no sabe que desear.
Parece que nunca termina.
Nunca termina...
Ya me perdí en la línea de tu pensamiento, o en la mía. No recuerdo. Viejos campos de azares nos esperan al despertar ¿Cuanto durará nuestro sueño? No lo sé, quizá ya nos hemos despertado y nos estemos viendo a través de un sucio espejo. Quizá seamos solo un viejo recuerdo. Una hoja amarilla más que cae en el otoño. Es difícil distinguirnos desde tan alto. Ahora mismo es borroso lo que veo. Afuera todos gritan y adentro nadie esta callado. De tu ruido, no distingo tu silencio. Y precisamente ya no sé de que se trata. Tampoco es bueno que precisemos algo.
Alguien dijo una vez que el insomnio es la enfermedad del amor, verás yo creo que es de lo que se alimentan los fantasmas. Algo te esta mordiendo por dentro, dejando tus ojos ciegos al amanecer ardiente de tu cuerpo. Tantas palabras que quedaron por decir, ahora son olvidos que merodean tus atardeceres.
Tu te ves en la distancia, aquí y ahora ya no queda nada.
Nadie ha caminado tu sombra en la pared, nadie te ha visto deseando ver. Tu te has comido tus sentidos, solo te has contado en verdades ajenas. Historias que se repiten sin vivirse, alimento para quienes te quieren encerrado. Te has callado y te has vuelto mudo. Te has olvidado de arder y solo te has visto crucificado. El fin no justifica tus medios, y después de todas tus huidas, ya no quedan tus memorias. Has culpado al mundo, de tu eterno vagar en agonía, y has encontrado siempre al culpable de tus pesadillas. Has inventado un mundo en el que ya no hay razones para mantenerse. Realmente te has olvidado que ninguna felicidad se consigue, sin un poco de sufrimiento. Has comprado perfección y lo has pagado con tu dicha y apagaste sin saberlo, los momentos silenciosos que la habían provocado.
Me mantuve aquí largas horas evitando mis sueños, temiendo dormir y encontrarte en ellos. Encendí un cigarro y estuve corriendo por esas calles que transcurren sin sentido en mi pensamiento.
Solo me dispuse a ver como el cielo mantenía en suspenso una medalla sangrienta. Observe como todo se volvía negro, como aquello que existía y resplandecía desaparecía por completo. Envidié entonces al firmamento, deseaba con ganas poner tu nombre en lo alto y que se ocultara por completo. Mi cigarro se acababa y también mi tiempo. Mientras quería que te eclipsaras y te fueras con el viento, esperaba que estuvieses contemplando también esa noche el cielo. Solo estaba deseándote en silencio.
Cerraré los ojos, los abriré y me imaginaré sola. Pretenderé no conocer, no saber nada. Solo caminaré en la brisa, despojándome de todo lo que he sido. Sé que me acompañaré hasta donde vaya, pero me encontraré en sombras diferentes.
A veces simplemente no conviene pensar en todo lo que podría haber sido. Horas sin tiempo me esperan para aprender a no depender de tu voz.
No viajamos solos en este misterio y nadie puede poner alguna vez la mente en blanco. Las sensaciones nos asaltan, no les importan los momentos.
No voy hilar pensamientos, no voy a criticarlos, solo los dejaré salir, los escupiré antes de pensarlos, no les daré mi forma. Serán lo que tengan que ser y yo seré con ellos.
No me interesa que puedas entenderme, pues verás que estoy pretendiendo no entenderme. Se ha roto el hilo que nos sostenía, se ha ido. Y yo estoy aquí suspendida, pensando hacia donde tengo que caer.
Anoche le hablé a mi fantasma preferido, solo estaba buscando respuestas en la oscuridad. Cerré los ojos, me fuí del mundo exterior. Una llave a punto de abrir una puerta apareció en mi sueño, yo era la cerradura, pero la llave no podía girar. Solo bastó con darle un golpecito y encontré del otro lado lo que me había olvidado de saber.
Encontré mis respuestas, las encontré y ahora no sé a donde tirarlas. Busqué cementerios de excusas y basureros de peros, pero sé que ahi ya no encajan mis soluciones.
He abierto los ojos, el mundo a mi alrededor no ha cambiado, todos siguen caminando con los pies ¿entonces por qué me confundo en mis certezas? Hasta donde he de ir, donde tendré que buscarnos a partir de aquí. Ya nos sé, ya no puedo ocultarnos. ¿Como hemos de mirarnos ya sabiendonos como nos sabemos?
Estoy aquí, resucitando todas mis partes que había olvidado,
cuando las recuerde quizá te las regale
y tu podrás verme siendo en plenitud.
No voy a mentirte
soy tan frágil y tan fuerte como un cristal
y a veces demasiado volátil.
Estoy pariéndome, volviendo a nacer
estoy gritando, respirándome por primera vez en años,
estoy empezando a escucharme,
dejando que las grietas existan, porque tienen que existir
estoy dejando de buscar explicaciones y de darlas,
No voy a mentirme
sé que estoy sola en mi camino
pero sé que tu me esperas al final.
Veamos con qué nos encontramos.
Esperaré a que estés solo de mí. Dejaré que nos olvidemos del pasado. Nos perderé en el transcurrir de los días. Andaré por ahí buscando eso que ya tengo. Sonreiré y bailaré al ritmo de mis pecados. Iré pateando las voces lejanas. Te esperaré sin esperarte. Estaré aquí dudando, acunando mis certezas. Jugaré con todas tus formas, te pintaré de todos los colores. Diré que ya nos hemos superado. Cantaré en silencio mi deseo, lo dejaré ser. Es tan lindo complicarse cuando existe una salida. Reciclaré lo que aún no he usado.
Y cuando ya no quede nada de nosotros, nos reuniré, nos haré simplemente dos extraños conocidos, así nos empezaremos.
Y si he de creer en algo, creeré en tí.
Quizás alguna vez fuimos un espejo, pero tu te has roto, por eso yo debo mantenerme. Respiraré por los dos esta noche.
Has elegido no pertenecer, por eso creo que debería dejarte libre. Ser en el vacío de sentido.
Pero tu siempre apareces, calmando mis miedos en los instantes desesperados.
¿Seré yo quien te mantiene despierto? ¿O serás vos quien está posado entre el presente y el pasado?
Se muy bien tu nombre, pero lo mantendremos en secreto. Son pocos quienes pueden entendernos.
Hemos pelado con los mismos fantasmas, por eso latimos parecido.
También sé que te han vencido, pero yo estaré aquí y ganaré por los dos.
Recuerda que necesito de tu aliento para sostenernos. Viviré y viviremos.
Te haré ver el amanecer en las montañas. Tu me acompañarás en la oscuridad de los días.
Es un trato. Debemos mantenernos.
Hoy no tengo ganas de escribir metafóricamente. Hoy solo voy a usar este espacio para reflexionar sobre alguna de las tantas cosas que me conmueven desde adolescente.
Siempre me he preguntado por el porque del dolor, de la angustia, de esa tristeza que rasguña las entrañas desde lo más profundo del ser. Quizás todas esas intrigas me han hecho elegir mi profesión, no lo sé.
Hay personas públicas y no tan públicas, que siempre me han conmovido, con su arte y con su vida en general. Y para hacer esta reflexión menos personal y mas impersonal, voy a hablar de esos personajes que han estado en la mirada de miles, pero que se han sentido tan solos hasta que alcanzaron su muerte.
Cuando pienso en ellos, siempre se me impone la idea, o la pregunta ¿De que planeta salieron? y la respuesta que aparece, es que quizás verdaderamente no son de este mundo tan egoísta y jodidamente indiferente. Quizá estén acá de paso, para golpear algunas mentes, para despertar a un par de neuronas, para decirle a otros ¡ey vos no sos el único que se siente así!. Y luego, así nomás, se van, porque ese mundo que tanto les duele termina aplastandolos, porque esa inteligencia y esa sensibilidad extrema los vuelve autodestructivos.
Algunos más escépticos pueden considerar que fueron lo suficientemente estúpidos como para meterse en "las drogas" desaprovechando el éxito, el dinero, la fama, el triunfo tan deseado por todos los humanos, midiendo así la calidad de vida de una persona, por la cantidad de reconocimiento y buen pasar económico. Otros pueden pensar que son eternos inconformistas que se quejan porque quejarse sale gratis. Pero ¿como se puede pensar que una persona debe ser feliz solo por alcanzar lo que todos ansían?
Otros pueden pensar, que simplemente hubiese sido más fácil abandonar ese lugar que tanto les molestaba, y listo, resuelto el problema. Pero como abandona una persona eso que ha querido conseguir siempre, no es fácil tener lo que se quiere, no hay satisfacción que se alcance, sin una cuota de sufrimiento.
Ellos le gritan a un sistema corrupto y demoledor, el problema es que el sistema escucha ese grito y lo capitaliza, conviertiendolo en eso que tanto odian. Hay personas que aprenden a manejar esto, logran encontrar un equilibrio en esa vorágine desgarradora y así continúan con su vida, que obviamente es lo más sano y productivo que se puede hacer.
Pero hay personas que simplemente no pueden alcanzar ese equilibrio, porque todo los desborda, ellos mismos se desbordan. Están constantemente en la boca y los oídos de todos ¿ pero realmente alguien los está mirando? ¿Realmente alguien ha podido acompañarlos en la caída? ¿Han podido ellos dejarse acompañar?
Hay una imagen por ejemplo, de Kurt Cobain que me desagarra, se lo ve en un rincón, agarrándose la cabeza, llorando desconsolado, y yo pienso, quien fue el que tuvo la reacción de sacar esa foto, en lugar de intentar calmar ese estado de padecimiento. Se vuelven tan valiosos para el mercado, que todo suma y alimenta nuestro morbo.
Yo creo que estas personas se han sentido solas desde siempre, una interminable cadena de abandonos y miradas despreocupadas. Entonces no han aprendido a encontrar las cosas bellas que aparecen entre tanta mierda generalizada. Se han cegado a su sufrimiento, fueron demasiadas las veces que han tenido que ponerse una coraza, miles de cáscaras de nueces. Les ha resultado extremadamente difícil seguir peleando contra la indiferencia, no han podido sacarse la venda de los ojos, no han podido, simplemente no han podido. Lo han intentado, pero fallaron en cada intento y hay personas que también han intentado ayudarles, pero ellos ya estaban demasiado lejos. Todavía peleo, decía Layne. No han podido dejar de pelear y por eso se han ido tan pronto.
Es sumamente enriquecedor ser tocado por la subjetividad de estas personas. Es importante aprender a mirar más allá de lo superficial de este sistema que nos pide consumirnos todos los días e intentar cambiar un poco las cosas, pero me gustaría terminar esto, con la frase de Vedder: "La mejor venganza es seguir viviendo".
Para ellos que han sido conocidos por miles, que nos han movido y despertado. Y para esos que han sufrido en silencio y para los que aún lo hacen y siguen luchando, va mi abrazo, mi agradecimiento.
Solo escucho la música que respiras. Una canción invade mi pensamiento y te define mejor de lo que yo podría. Y no es que me niegue a nombrarte, bien sabré yo de mi amor por sellar con palabras las experiencias. El problema de nombrarlas es lo definitivo de su existencia y lo incoercible de su destino.
No quiero empañar con palabras forzadas esto que hoy me invade. No voy a jugar esta vez a creer sentir. No voy a accionar mi amor, no voy a venderlo a la seguridad de los ojos ajenos ( ni de los míos).
Solo te dejaré ser, nos dejaré ser en este tiempo cambiante y distinto.
Solo estaré aquí, quitándome de apoco todas mis capas. Desarmando esas mascaras que me he puesto para que nunca me vieras, para no verme nunca.
Estaré aquí emprendiendo mi camino, aprendiendo a ser entre tantas miradas conocidas. Me haré libre de mi misma, voy a disfrutar de los sonidos del silencio y quizás en esos instantes de vacío, aparezca ese nombre que te debo.
Hoy rasguño mi mente, para no sentir, para no sentirte tan dentro de mi. No entiendo los caminos del deseo, se me ocultan una y otra vez detrás de las sonrisas de los días.
Si lo pienso y me detengo en aquellos ojos cómplices, puedo encontrarme descalza en medio del caos interior. Y cuando uno necesita correr, no puede darse el lujo de andar descalzo por la vida.
No puedo permitirme tratar de entender. No te he puesto ningún nombre, pero nos fui construyendo en poesías ajenas.
No puedo soñar con lo que debería, hay que tener cuidado con lo que se desea. Estoy aprendiendo a cargar con mi dolor y mi alegría. No puedo compartir con el mundo este mar de indecisiones tan llenas de certezas.
Voy muriendo con la tarde que llega a su fin, voy perdiéndome entre lagrimas sin dueño. Voy entendiendo que a veces uno tiene lo que quiere, y tener lo que se quiere es todo un desafío.
Siento como pasa el tiempo a través de mis huesos. Tan ínfimo e imperceptible. Permanente, tan permanente, que persiste más allá de nuestras vidas. Siempre habrá tiempo, no pasará lo mismo con nuestro aliento.
Como si estuviese posada en la copa de un árbol muy alto, contemplo como me he ido dibujando en las lineas de este tiempo, de mi tiempo.
¿Cuantas veces olvide mis posesiones, por creer que me faltaba tener las cualidades de alguien mas? ¿Cuantas veces creí poder dar menos de lo que en realidad tengo? Lo feo, lo malo y lo bello, no deberían poder definirse por el acuerdo de las multitudes, sino por la extraña subjetividad que nos bendice como únicos entre tantos seres de la misma especie.
Y así en un mar de dudas y de contradicciones me fui formando. Como el agua cuando asume la forma del objeto que la contiene. Es simple entender quien soy. Es simple, solo que depende de los ojos que me estén contemplando.
Disfruto de mis horas, como así también las sufro. Me dejo inundar por la música, hasta hacerla mía. Dejo que otro cuente mi historia, pero con sus palabras y sonidos. Puedo decantar mi tiempo en las lineas escritas por un desconocido, como irme en relatos que han sido leídos por todos, me maravilla sentir, que otro ser humano, en cualquier lugar del mundo, pueda estar contemplando las mismas lineas que contemplo yo a la orilla del río. Puedo irme en paisajes y recuerdos en cualquier momento. Puedo perderme persiguiendo lo extraño. Puedo encontrarme juntando mis pedazos, después de haber reído, después de tocar el éxtasis y descender entonces en caída libre hasta lo oscuro de mi presencia.
Con todo lo que he sido y con todo lo que falta ser, solo pretendo alcanzar mi último respiro conmoviéndome por los instantes que hacen a la felicidad, conmoviéndome por esas cosas ínfimas que nos roban el aliento. Y seguir, así, creciendo en contradicciones, en esas que te hacen sentir cada día más libre de las mentiras que nos creamos, para no sentir, para no ser.
Capitulo 4 - Fantasmas
Pude cambiar de tiempo, intenté en sueños cambiar de lugar. Mis historias ahora son diferentes a las que te permití leer alguna vez. Solo me queda tu aliento en la oscuridad. Pude contemplarte desde lejos unas cuantas veces y aún así siento tu presencia tan cerca de mi, tan cerca como si no te hubieses ido.
Soy una extraña que te visita de vez en cuando en donde yaces. Si yo no puedo entender lo que nos une, no pretendo entonces, explicarlo a los demás.
Ya sabes que no creo en las plegarias, por eso esta noche pienso alguna canción para vos. En donde sea que tu alma descanse, siento que nunca hemos estado separados. Quizá tu angustia sepa entender mis temores, quizá en algún tiempo llegamos a entendernos sin hablarnos.
No necesito respuestas a este asunto, estoy bien creyendo en tu voz.
Solo basta con tocar la parte más sensible de tu mente para contemplar con los ojos casi mudos una noche más que se va. Con las piernas estiradas y los pies reposando en el marco de la ventana, espero que esto que siento fluya por los techos, confundiéndose con una gota más de agua.
Son mis tiempos difíciles los que me alejan de conocer lo que ronda por las sombras de mi conciencia.
Cuando el mundo duerme y uno está despierto, son distintas las cosas que pueden contemplarse. Pequeños pedazos de uno mismo se van desplegando en el aire y las palabras que no se dijeron, a veces, empiezan a patear la calma simulada del momento. Entonces uno se enfrenta con su propia mentira. Son tantas las cosas que no nos contamos, disfraces de un mismo deseo que se oculta, un discurso que aprendimos de memoria.
Y entonces ahí está uno, absorto en una historia que es suya, pero que no encuentra una nueva manera de contarla. Ahi está uno, caminando en el recuerdo del presente que se le escapa y en el pasado que se avecina, durmiendo en los hubiese y en los tendría.
Capitulo 1 - Aprender a llamar las cosas por su nombre.
Me perdí, me perdí, me perdí. Me dejé en cualquier lugar, me olvidé de mí en alguna esquina, en algún recuerdo que nadie quiere recordar.
Yo le dije que estaba todo bien, yo miré y fingí estar en equilibrio. Las calles son desiguales cuando estas abajo, decía Morrinson en algún Wisky Bar y por detrás Vedder gritaba que desería ser una bomba de neutrones para poder estallar de una vez...y todavía nos mentimos y decimos estar en paz, todavía pensamos que nos hemos encontrado.
Yo le dije que no era necesario nombrar nada, yo le dije que era lo que veía, que no había nada más. Yo le dije tantas cosas, que me olvidé de decirme que estaba equivocada, pasa que a la gente no le gusta reconocer los errores y yo no soy diferente al común de los seres humanos.
Spinetta decía tu tiempo es hoy, pero si este es mi tiempo, yo me cago en el reloj.
Una serie de eventos desafortunados y una mente lista para desmoronarse en cualquier momento, es gracioso, parece disfrutar de los estallidos contra el suelo, una vez y otra vez. Habrá que aprender de la derrota (una risa explota desde mi interior)NO, hay que aprender a llamar las cosas por su nombre, así los vacíos de sentido no podrán sorprendernos por la espalda.
Pero, entre el silencio del no saber y el estruendo que se produce cuando se instaura la palabra, debe haber algo más, debe haber algo más.
Capitulo 2 - Un cigarrillo más y...
Siento estar dándome ventaja, algo así como en una carrera. Pasa que de tanta ventaja que me estoy dando, el tiempo esta pasando tan rápido esta vez. Y no puedo entender porque me cuesta tanto empezarme.
Pasan tantas cosas por mi mente entre un cigarrillo y otro, imágenes recortadas de alguna realidad paralela, de una realidad que es tan mia que me jode hasta explotar. Siento este hastío, asi como una picazón insoportable, pero no estoy pudiendo hacer nada para rajar de este lugar. Las cosas se estan volviendo tan claras, que tengo un enorme deseo de embarrar todo otra vez, volver un caos, lo que ya se acomodó alguna vez. Simple, repetir el patrón, cambiar no están fácil, como leer una frase en algún libro de bolsillo.
De afuera se ve bien, o desde lejos no se ve , que se yo.
Por ahí después sigo escupiendo algo de lo que siento, es algo así como un continuará... ¿Continuará?
Giro la cabeza para no volver a inspirar el humo que ya consumí. Entre las indescifrables figuras que traza en el aire, solo puedo distinguir una cosa, una cosa que no debería poder ver en este momento. Son tantas las noches que me estoy perdiendo en los sonidos que yo no puedo cantar. Como puede ser que ante tantos misterios diarios, estemos tan seguros de tantas cosas, como puede ser que nos sintamos seguros en nuestras propias mentiras repetidas. Es como mantener cerrados los ojos para siempre, dibujando en nuestra mente solo lo que nos da un instante de serenidad. Estamos jugando con un silencio que va a dejarnos mudos. Aprendimos a reírnos de nuestros miedos, pero no estamos listos para asustarnos un poco más, estoy segura que caeríamos en ese preciso instante. Voy a abrir los ojos antes de respirar, voy a abrirlos, cualquier mañana de estas.
El tiempo pasa tan rápido y casi nunca nos damos cuenta. La clave está en aprender a disfrutar los momentos, porque la felicdad a veces es solo un rato, un instante, una sonrisa, una mirada, un silencio que se disfruta. Después seguimos nuestro camino, sabiendo que más allá de todo, la rutina, el cansancio, la homestasis de los días, tenemos a quien atesorar, extrañar, abrazar, disfrutar. Sabiendo que cuando nos falte el aliento, tendremos ese instante para renacer, para encontrarnos, para seguir pateando.
Hace un tiempo escribí una canción para una persona especial, para una persona que me llena el alma sin hablar, solo con saber que crece lleno de amor, yo sonrío. Te quiero Wayra, y espero verte pronto sobrino de mi corazón. Gracias a Damian , le empezamos a dar forma, todavía está en proceso, pero ya va a salir...ya va a salir. Te queremos pequeño, con el alma.
Canción para Wayra
Antes de nacer cantaba el niño dormido,
soles, quebradas y ríos,
antes de respirar mordiste montañas,
te hiciste en cada mañana,
Abriste los ojos,
amaste con ganas,
libertad soñada.
Viento te siento aunque no te veo
a veces me pregunto hasta donde llegarás
donde nos llevarás...
Llegaste en sudestada,
cambiaste miradas,
tocaste nuestra alma
Viento te siento aunque no te veo
a veces me pregunto hasta donde llegarás
donde nos llevarás
Te quiero libre,
rebelde,
en cada camino,
busca la libertad... Aca está el temita
http://www.youtube.com/watch?v=83wY4d_8fQU&feature=youtu.be
La música se desplaza suavemente por encima del techo de mi habitación. Acabo de ver pasar cada minuto, como gotas de agua que desaparecen en la inmensidad del mar. Siento como si una gran boca me estuviese respirando, una vez y otra vez, hasta encontrarme sumergida en el medio de un vacío que no es mio.
Mis pensamientos se repiten incontables veces, laten con intensidad propia, pero yo solo puedo escuchar el silencio en el que he decidido quedarme esta vez. Puedo oler y sentir mis lagrimas, pero no se porque fluyen con tanta libertad sobre mi rostro. Nadie más que este papel puede entender en donde estoy parada. Nadie más que este papel, puede llegar hoy hasta la profundidad de lo que pienso pensar. Somos en fin, el papel y yo consumiéndonos en infiernos conocidos. Es mi humanidad la que está a punto de caer, o quizá sea por mi humanidad que estoy aquí tendida, una vez más sobre el frío piso de cemento. Y ya no se trata de lo que debería o querría decir, a veces, solo nos queda el silencio.
Y al fin de cuentas, da igual. A nadie le importa tu malestar. Andar por ahi desconforme con lo demás y los demás, solo genera tedio a tu alrededor. Las ideas son tuyas y de nadie más, pero puede que alguna vez, tu soledad se toque con la de alguien más Y andas rondando por ahi, cayendo agitado en huecos negros, que solo pocos conocerán.
Y vas callando una vez más, y estas ahogándote una vez más.
No esta bien andar por ahí cuestionando como viven los demás. No se puede pretender que todos vean lo que vos ves.
Las noches solo están volviendo por costumbre y vos estas atado a no verte más. Y si todo se vuelve tan oscuro, y si todo se vuelve tan pesado, porque no intentar caminar para otro lado.
Es difícil abandonar el vientre de tus sueños, es difícil decidir quien se queda atrás. Entonces los dientes apretados y aprender a sonreír forzado. Pero hay algo que siempre pide más, siempre pide más.
Puede que lo que estoy escuchando en este momento, sea lo que poco a poco hace que no quiera volver a caminar por donde ya he caminado tantas veces, o puede ser que sea simplemente yo la que ya no encaja en las piezas de este rompe cabezas.
Los días van pasando y algo de mi se va quedando en algún recoveco olvidado. Hay personas que están partiendo y yo sé que deben hacerlo, pues no tienen ninguna razón para quedarse. Hay personas que no volverán y eso también lo se (lo definitivo de las partidas). Y yo sé que no quiero quedarme, lo que no sé es si quiero marcharme.
Este lugar es como una historia que comienza ya sabiendo su final. Las personas se reciclan. No vemos nuevos horizontes. Solo un casette que se repite y que envejece con los años. Una rueda que gira y que no espera por la vuelta. Un cajón lleno de buenos recuerdos, de libros prestados, de abrazos pendientes, de ilusiones y desilusiones, de tu mirada y la mía a orillas del río, de todo lo que quisimos ser y no pudimos. Una brújula que se olvido de marcar el norte. Una luz que se apaga. Una infancia que ha muerto y que ha regalado todo lo que que podía regalar. Un puente de donde hay que saltar. Un techo al que hay que volver.