Si lo pienso y me detengo en aquellos ojos cómplices, puedo encontrarme descalza en medio del caos interior. Y cuando uno necesita correr, no puede darse el lujo de andar descalzo por la vida.
No puedo permitirme tratar de entender. No te he puesto ningún nombre, pero nos fui construyendo en poesías ajenas.
No puedo soñar con lo que debería, hay que tener cuidado con lo que se desea. Estoy aprendiendo a cargar con mi dolor y mi alegría. No puedo compartir con el mundo este mar de indecisiones tan llenas de certezas.
Voy muriendo con la tarde que llega a su fin, voy perdiéndome entre lagrimas sin dueño. Voy entendiendo que a veces uno tiene lo que quiere, y tener lo que se quiere es todo un desafío.
No hay comentarios:
Publicar un comentario