Giro la cabeza para no volver a inspirar el humo que ya consumí. Entre las indescifrables figuras que traza en el aire, solo puedo distinguir una cosa, una cosa que no debería poder ver en este momento. Son tantas las noches que me estoy perdiendo en los sonidos que yo no puedo cantar. Como puede ser que ante tantos misterios diarios, estemos tan seguros de tantas cosas, como puede ser que nos sintamos seguros en nuestras propias mentiras repetidas. Es como mantener cerrados los ojos para siempre, dibujando en nuestra mente solo lo que nos da un instante de serenidad. Estamos jugando con un silencio que va a dejarnos mudos. Aprendimos a reírnos de nuestros miedos, pero no estamos listos para asustarnos un poco más, estoy segura que caeríamos en ese preciso instante. Voy a abrir los ojos antes de respirar, voy a abrirlos, cualquier mañana de estas.

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