He estado huyendo de ti tanto tiempo que casi he olvidado tu rostro. Has sido mi problema. Una molestia en mi calma infinita. Una bocanada de aire mal respirado. La famosa gota que ha rebalsado el vaso.
He querido tanto que así sea, alguien más a quien olvidar. Alguien de quien volver a escapar.
Me has mirado tan fijo, tan firmemente aquella tarde, me has desarmado. Yo quise pelear. He querido luchar tan fuerte este ultimo tiempo. Te he explicado en tantas palabras que ya no sé como decirte. No he querido escuchar a mi primer instinto, quise confundirme con mis intelecciones. Mantenerme firme en cada una de mis escalas de valores, ya sabes como es. Me he dejado castigar por mis jueces interiores. He demostrado a los demás calma y bienestar. No he dicho ni una sola cosa acerca de ti. No has aparecido en mis sueños ni en mis pesadillas.
Pero...pero, que difícil es hacer esto. Ya sabes tu mirada. Me ha dicho todo y yo juré no escuchar nada. Es tu voz en mi almohada, es tenerte cerca sin pedir nada. Es saberme en tu memoria. Es encontrarme en nuestra historia. Es aprender a amarme desde tu pensamiento. Es ser uno, siendo dos en este tiempo. Es encontrar el infinito en los mismos pasillos. Es cerrar los ojos y verme entera, aún sabiéndome dividida. Es entender el problema como la solución. Es desarmarse. Es dejarse ver. Es aprender a ser en silencio.
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