Y hoy, la noche espera y yo espero a la noche. Humo y música dentro paredes decoradas con artistas muertos. Las mismas caras esperando encontrar experiencias diferentes. Las palabras arruinadas por la vulgaridad de esa guitarra desafinada, seguramente nos llamaran a reprocharnos algo más, siempre algo más.
Las horas pasarán, nosotros nos mentiremos en promesas de estallidos. Los tragos serán pocos porque hoy hemos recobrado lo que llaman cordura.
Vendrán los cuerpos de los conocidos y nos pegarán un abrazo vacío. Reiremos por reír, por demostrar que estamos vivos, aunque en silencio sepamos que estamos muriendo en este hastío. Algo ha cambiado dentro nuestro, hay algo rogando por salir del agujero, hay algo que ruje, que está enojado, que no quiere quedarse quieto en la sombra de la madrugada.
Ya no te conmueven las promesas de venganza ni de combates. Ya no te divierte el rock and roll de ocasión, que quiere venderte la imagen del des-prolijo Porque, vos sabes que la vulgaridad del deseo, lo simple que contradice, se esconde en otro lado.
Tu cuerpo se esta durmiendo, pero tus ojos siguen mirando, contando historias de las que ya no sos protagonista. Mordés un poco tu pecho, recordas que tenes que respirar entre el calor de la gente, ese calor que te da frío. La mañana empezará por cerrar puertas y condenarnos al interior del agujero.
Luego despertaremos, y rogaremos por otra noche, por esa noche.

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