Estamos parados todos en frente de todos en medio de la inmensidad del mundo. Nos hemos mirado tantas veces, pero ¿Cuantas veces nos hemos visto? ¿Cuantas veces vos y yo nos hemos tocado, nos hemos conocido en esta vida, que respira cada día como si fuera igual, pero también como si fuera distinta?
Yo me siento en la vereda que me deja del otro lado de tu mirada y pienso... y pienso acerca de tus pensamientos. A veces me veo en el reflejo de tu mirada e intento adivinar si lo que veo, es lo que vos ves, si lo creo, es lo que vos crees. Me intriga, me mata la intriga de saber que es lo que pasa por tu cabeza y en el recorrido de mis teorías acerca de tus intenciones, me termino perdiendo en la confusión de las mías.
¿Cuantas veces todos hemos querido tener la certeza de lo que el otro cree sobre nosotros? ¿Cuantas veces hemos fundando nuestras certezas en la cobardía de no aguantar, de no poder vivir del no saber, del no conocer, del no entender?
Yo he desparramado mis certezas sobre mi cuerpo, las he hundido bien fuerte en mis venas, las he digerido y me las he creído Pero hoy me doy cuenta que me he confundido, porque como bien dije, son mis certezas sobre tus ideas, pero ¿cuales son tus ideas sobre mi persona? ¿Son las que yo creo, las que yo intuyo? No lo sé, y creo que no lo voy a saber nunca. El otro, es un misterio, dijo alguien alguna vez. Hoy siento que nunca voy a poder definirte en mis palabras, no vas a ser contingente en mi mirada, nada estable, todo cambiante, nada que llega para quedarse. Hoy prefiero vagar por las sombras de tus acciones, por las imperfecciones de tus versos, por la niebla que ayer me dejo tu aliento. Que la noche sea noche, porque es noche. Que el silencio, sea silencio y no un vacío interrumpido por las dudas y los quizás que nunca llegan. Que un momento, sea un momento y no un recuerdo repetido que se anhela toda la vida. Quiero perderme en los instantes que me quitan el aliento y no quedarme en uno de ellos. Que una ida, sea una ida y no una eterna despedida. Que el final llegue si tiene que llegar para que demos un nuevo comienzo. Que mis ideas sean las mías y no las tuyas repetidas y confundidas. Seamos nosotros por nosotros. Contemos, escribamos nuestra historia, hagamos nuestra historia. Toquemos-nos en lo inmenso, seamos un misterio. No hagamos de cada acto, de cada hecho, un estudio descriptivo comparativo de lo que debe o puede ser. Que sea como sea, como tenga que ser, como se de, como venga. Así, tomemos la vida.

¿Y cuánto hay que volver para dejar de ser?
ResponderEliminar¿Cuanto hay que caminar para darte cuenta que dejaste de existir en lo mismo?
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