Colores inundados de colores. Horizontes que se tragan hasta el ultimo aliento. El cuerpo empieza a purgar las heridas del alma. Lentas lagrimas aparecen sin permiso, cristalizando en mi rostro el cielo enojado que me contempla desde arriba.
Confundo tu rostro con el de todos, se que he venido a matar tu recuerdo, que ya casi es un invento. Pero los cerros tímidos que intentan respirar entre los mas imponentes, me dicen que es imposible matar todo aquello que quiere crecer.
Me resigno al intento de olvidarte, al menos esta noche. No dejare de intentarlo, tengo que volver a ser quien era, o quien no era, ya no se..
Se apagan las luces y se me esconde el corazón entre penas que parecían pasadas, entre pensamientos violentos que se han vuelto contra mi, olvidándose que fui yo quien los había creado. Convirtiéndome en mi peor enemiga.
Recuerdo en un instante de calma simulada, las palabras de aquel flaco de pelo plateado y me digo casi sin arrepentimiento "Mañana es mejor"
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