Sin darnos cuenta ahí estábamos. Sin pensar, sin planear. Almas en un encuentro íntimo. Era lo que tenía que ser, simplemente eso.
Nada parecidos, mentes oriundas de mundos distintos.
Mientras el viento nos daba ventaja y la noche se hacía más oscura, nos preparábamos para agradecer.
Sí, para dar las gracias a la madre tierra, quien tanto nos da y a quien tanto lastimamos diariamente con nuestro egoísmo mundano.
Desde mis ojos recién nacidos en estos paisajes, sentía profunda alegría de participar con estos hermanos que la vida me dio, en algo tan simple como abandonar el propio ombligo y brindar, a la madre y a nosotros mismos.
Y en esa simplicidad, nos encontramos. Nos encontramos con ella y con nosotros. Sin palabras, sin miedos, sin esas preocupaciones cotidianas que nublan el sentimiento tantas veces.
En ese silencio aprendimos a dar. A dar con amor, con las manos. No hizo falta decir para entender. No hizo falta conjeturar, no hizo falta nada, nada más que ese compromiso sincero, con el núcleo de todo lo que somos.
Y así entre silencios y sonrisas cómplices, cada uno se fue entregando en ese circulo de energías compartidas.
Cuando todo terminó, quedaron los abrazos, las miradas que no necesitan explicación, el agradecimiento, la comunión.
Cuando todo terminó, quedó lo que tenía que quedar. Amor y vida, eso que a fin de cuentas es lo que siempre buscamos, sin darnos cuenta que siempre lo encontramos, en nuevas formas y a veces en formas que no esperamos.
Como Sigmund Freud dijo alguna vez "No soy ni esto ni lo otro, ni soy en realidad nada muy a fondo"
lunes, 3 de agosto de 2015
domingo, 2 de agosto de 2015
Estrella.
En lo alto te vi brillar, perturbando, casi humillando la negra espesura de los cielos.
Volveré a buscarte cada noche, pensando en tu recuerdo.
¿ cuanto durara este momento? Inútil pregunta de vidas pasadas, respuestas que cuantifican lo que no se debería contar en este tiempo.
En el vestíbulo de la sorpresa nos encontramos, y no quiero volverlo cotidiano.
me olvide de mi, buscando certezas en dudas ajenas. Por eso ahora, me dejo contigo, allá en lo alto, allá en lo extraño.
Volveré a buscarte cada noche, pensando en tu recuerdo.
¿ cuanto durara este momento? Inútil pregunta de vidas pasadas, respuestas que cuantifican lo que no se debería contar en este tiempo.
En el vestíbulo de la sorpresa nos encontramos, y no quiero volverlo cotidiano.
me olvide de mi, buscando certezas en dudas ajenas. Por eso ahora, me dejo contigo, allá en lo alto, allá en lo extraño.
martes, 12 de mayo de 2015
Alla, lejos.
Si en el recuerdo no te encuentro, es porque decidí ponerte lejos, en la luna o las estrellas. Millones de años luz nos separan ahora.
Sé que así, en la distancia, no podremos lastimarnos. No tendré miedo de lo que dicen tus ojos en este amanecer tan vacío de colores.
Inventamos historias de amor para no sentirnos muertos antes del atardecer. Nos vendimos en cuentos de rebeldía, cediendo en estos tiempos de descuento..
El olvido solo existe en la memoria. Tu voz se escucha en las noches de frío, en cada una de ellas.
En silencio aprendimos a encontrarnos, siendo invisibles, incluso para nosotros. Ahora nos quedamos sedientos de palabras. Y en cuanto a lo que yo sé, el aliento que se corta entre nosotros sigue sin tener nombre.
Hice de lo fácil, algo difícil, no puedo sentirte cómplice en este lío. Si me dejo invadir por el pensamiento, sigo siendo cobarde, mi valentía se resume a escuetas palabras escupidas en papeles que nunca tendrán un destino justo.
Y así, sin más, me alejo de vos.
El tiempo me encontrará en otras historias, con nuevas risas y viejos llantos.
Estaré libre, libre, pero sin vos.
Sé que así, en la distancia, no podremos lastimarnos. No tendré miedo de lo que dicen tus ojos en este amanecer tan vacío de colores.
Inventamos historias de amor para no sentirnos muertos antes del atardecer. Nos vendimos en cuentos de rebeldía, cediendo en estos tiempos de descuento..
El olvido solo existe en la memoria. Tu voz se escucha en las noches de frío, en cada una de ellas.
En silencio aprendimos a encontrarnos, siendo invisibles, incluso para nosotros. Ahora nos quedamos sedientos de palabras. Y en cuanto a lo que yo sé, el aliento que se corta entre nosotros sigue sin tener nombre.
Hice de lo fácil, algo difícil, no puedo sentirte cómplice en este lío. Si me dejo invadir por el pensamiento, sigo siendo cobarde, mi valentía se resume a escuetas palabras escupidas en papeles que nunca tendrán un destino justo.
Y así, sin más, me alejo de vos.
El tiempo me encontrará en otras historias, con nuevas risas y viejos llantos.
Estaré libre, libre, pero sin vos.
lunes, 26 de enero de 2015
Dejarse - Ser
Dejarse ser, implica también morir un poco. Dejar en el vacío algo de lo que hemos sido. No es olvidar, ni guardar en los rincones, tristes sombras de un pasado bastante cercano.
Dejarse, es soltarse. Absorber con ganas la sorpresa de nuestro pensamiento intrépido. Ser, es ser lo que somos, pero mas libres. Intentar ser, implica tener miedo. Tener miedo, pero no huir de las ganas de nuestros sentimientos.
Cansarse del presente que nos convoca y en lo que nos ha convertido, no alcanza. Hay que tomar decisiones. Decisiones, que pueden y deben variar. No es necesario crear una falsa libertad, consumida por exigencias y demandas de tiempos y situaciones. Decisiones que nos dejen descubrir los días, días que pueden ser nuestros últimos días.
Descubrir caminos que ya habíamos recorrido. Quedarse en lugares lejanos, perdidos en la indiferencia de los demás, pero mágicos a su manera. Irse y volver, a donde sea. Sin reproches, sin penas ni glorias; solo con la seguridad de que lo hemos intentado. Solo con la seguridad de saber, que en años no nos estaremos preguntando, que hubiese pasado si....
Dejarse, es soltarse. Absorber con ganas la sorpresa de nuestro pensamiento intrépido. Ser, es ser lo que somos, pero mas libres. Intentar ser, implica tener miedo. Tener miedo, pero no huir de las ganas de nuestros sentimientos.
Cansarse del presente que nos convoca y en lo que nos ha convertido, no alcanza. Hay que tomar decisiones. Decisiones, que pueden y deben variar. No es necesario crear una falsa libertad, consumida por exigencias y demandas de tiempos y situaciones. Decisiones que nos dejen descubrir los días, días que pueden ser nuestros últimos días.
Descubrir caminos que ya habíamos recorrido. Quedarse en lugares lejanos, perdidos en la indiferencia de los demás, pero mágicos a su manera. Irse y volver, a donde sea. Sin reproches, sin penas ni glorias; solo con la seguridad de que lo hemos intentado. Solo con la seguridad de saber, que en años no nos estaremos preguntando, que hubiese pasado si....
martes, 13 de enero de 2015
No me digas nada
De las heridas que traigo conmigo, no he sido cómplice ni victima de ninguna. Solo he sido responsable de cargarlas durante tanto tiempo. Responsable de no aprende a cambiar, a entender, que no todo debería ser lo mismo.
El viento que sopla con fuerza acá arriba, me anima a tomar coraje. A llorar por todo lo que no pude y no me dejaron ser. Por todo lo que se llevaron. Por todo lo que han rasguñado tan dentro de mi.
Me animo a gritar con bronca y a decirle chau a todos y a todo aquello que me ha dejado ciega, ciega de mi.
El cielo se enoja como me enojo yo, por no haberme visto y encontrado, antes, por perder tiempo, por perderme en tiempos ajenos. Por verme como me hicieron los demás y no como me hice yo misma. Por vender mis ojos, en pupilas violentas, que nunca fueron mías.
Los rayos se empeñan en romper aquellos cerros tan altos e imponentes, los cuales a pesar del gran grito del cielo, se mantienen imbatibles. Firmes.
Deberíamos aprender tanto, de todo esto que nos rodea. Dejarnos ser y crecer. Como el viento lo diga y nos deje.
El viento que sopla con fuerza acá arriba, me anima a tomar coraje. A llorar por todo lo que no pude y no me dejaron ser. Por todo lo que se llevaron. Por todo lo que han rasguñado tan dentro de mi.
Me animo a gritar con bronca y a decirle chau a todos y a todo aquello que me ha dejado ciega, ciega de mi.
El cielo se enoja como me enojo yo, por no haberme visto y encontrado, antes, por perder tiempo, por perderme en tiempos ajenos. Por verme como me hicieron los demás y no como me hice yo misma. Por vender mis ojos, en pupilas violentas, que nunca fueron mías.
Los rayos se empeñan en romper aquellos cerros tan altos e imponentes, los cuales a pesar del gran grito del cielo, se mantienen imbatibles. Firmes.
Deberíamos aprender tanto, de todo esto que nos rodea. Dejarnos ser y crecer. Como el viento lo diga y nos deje.
domingo, 11 de enero de 2015
Sanar el alma
Colores inundados de colores. Horizontes que se tragan hasta el ultimo aliento. El cuerpo empieza a purgar las heridas del alma. Lentas lagrimas aparecen sin permiso, cristalizando en mi rostro el cielo enojado que me contempla desde arriba.
Confundo tu rostro con el de todos, se que he venido a matar tu recuerdo, que ya casi es un invento. Pero los cerros tímidos que intentan respirar entre los mas imponentes, me dicen que es imposible matar todo aquello que quiere crecer.
Me resigno al intento de olvidarte, al menos esta noche. No dejare de intentarlo, tengo que volver a ser quien era, o quien no era, ya no se..
Se apagan las luces y se me esconde el corazón entre penas que parecían pasadas, entre pensamientos violentos que se han vuelto contra mi, olvidándose que fui yo quien los había creado. Convirtiéndome en mi peor enemiga.
Recuerdo en un instante de calma simulada, las palabras de aquel flaco de pelo plateado y me digo casi sin arrepentimiento "Mañana es mejor"
Confundo tu rostro con el de todos, se que he venido a matar tu recuerdo, que ya casi es un invento. Pero los cerros tímidos que intentan respirar entre los mas imponentes, me dicen que es imposible matar todo aquello que quiere crecer.
Me resigno al intento de olvidarte, al menos esta noche. No dejare de intentarlo, tengo que volver a ser quien era, o quien no era, ya no se..
Se apagan las luces y se me esconde el corazón entre penas que parecían pasadas, entre pensamientos violentos que se han vuelto contra mi, olvidándose que fui yo quien los había creado. Convirtiéndome en mi peor enemiga.
Recuerdo en un instante de calma simulada, las palabras de aquel flaco de pelo plateado y me digo casi sin arrepentimiento "Mañana es mejor"
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