Cerraré los ojos, los abriré y me imaginaré sola. Pretenderé no conocer, no saber nada. Solo caminaré en la brisa, despojándome de todo lo que he sido. Sé que me acompañaré hasta donde vaya, pero me encontraré en sombras diferentes.
A veces simplemente no conviene pensar en todo lo que podría haber sido. Horas sin tiempo me esperan para aprender a no depender de tu voz.
No viajamos solos en este misterio y nadie puede poner alguna vez la mente en blanco. Las sensaciones nos asaltan, no les importan los momentos.
No voy hilar pensamientos, no voy a criticarlos, solo los dejaré salir, los escupiré antes de pensarlos, no les daré mi forma. Serán lo que tengan que ser y yo seré con ellos.
No me interesa que puedas entenderme, pues verás que estoy pretendiendo no entenderme. Se ha roto el hilo que nos sostenía, se ha ido. Y yo estoy aquí suspendida, pensando hacia donde tengo que caer.
Anoche le hablé a mi fantasma preferido, solo estaba buscando respuestas en la oscuridad. Cerré los ojos, me fuí del mundo exterior. Una llave a punto de abrir una puerta apareció en mi sueño, yo era la cerradura, pero la llave no podía girar. Solo bastó con darle un golpecito y encontré del otro lado lo que me había olvidado de saber.
Encontré mis respuestas, las encontré y ahora no sé a donde tirarlas. Busqué cementerios de excusas y basureros de peros, pero sé que ahi ya no encajan mis soluciones.
He abierto los ojos, el mundo a mi alrededor no ha cambiado, todos siguen caminando con los pies ¿entonces por qué me confundo en mis certezas? Hasta donde he de ir, donde tendré que buscarnos a partir de aquí. Ya nos sé, ya no puedo ocultarnos. ¿Como hemos de mirarnos ya sabiendonos como nos sabemos?
Estoy aquí, resucitando todas mis partes que había olvidado,
cuando las recuerde quizá te las regale
y tu podrás verme siendo en plenitud.
No voy a mentirte
soy tan frágil y tan fuerte como un cristal
y a veces demasiado volátil.
Estoy pariéndome, volviendo a nacer
estoy gritando, respirándome por primera vez en años,
estoy empezando a escucharme,
dejando que las grietas existan, porque tienen que existir
estoy dejando de buscar explicaciones y de darlas,
No voy a mentirme
sé que estoy sola en mi camino
pero sé que tu me esperas al final.
Veamos con qué nos encontramos.
Esperaré a que estés solo de mí. Dejaré que nos olvidemos del pasado. Nos perderé en el transcurrir de los días. Andaré por ahí buscando eso que ya tengo. Sonreiré y bailaré al ritmo de mis pecados. Iré pateando las voces lejanas. Te esperaré sin esperarte. Estaré aquí dudando, acunando mis certezas. Jugaré con todas tus formas, te pintaré de todos los colores. Diré que ya nos hemos superado. Cantaré en silencio mi deseo, lo dejaré ser. Es tan lindo complicarse cuando existe una salida. Reciclaré lo que aún no he usado.
Y cuando ya no quede nada de nosotros, nos reuniré, nos haré simplemente dos extraños conocidos, así nos empezaremos.
Y si he de creer en algo, creeré en tí.
Quizás alguna vez fuimos un espejo, pero tu te has roto, por eso yo debo mantenerme. Respiraré por los dos esta noche.
Has elegido no pertenecer, por eso creo que debería dejarte libre. Ser en el vacío de sentido.
Pero tu siempre apareces, calmando mis miedos en los instantes desesperados.
¿Seré yo quien te mantiene despierto? ¿O serás vos quien está posado entre el presente y el pasado?
Se muy bien tu nombre, pero lo mantendremos en secreto. Son pocos quienes pueden entendernos.
Hemos pelado con los mismos fantasmas, por eso latimos parecido.
También sé que te han vencido, pero yo estaré aquí y ganaré por los dos.
Recuerda que necesito de tu aliento para sostenernos. Viviré y viviremos.
Te haré ver el amanecer en las montañas. Tu me acompañarás en la oscuridad de los días.
Es un trato. Debemos mantenernos.
Hoy no tengo ganas de escribir metafóricamente. Hoy solo voy a usar este espacio para reflexionar sobre alguna de las tantas cosas que me conmueven desde adolescente.
Siempre me he preguntado por el porque del dolor, de la angustia, de esa tristeza que rasguña las entrañas desde lo más profundo del ser. Quizás todas esas intrigas me han hecho elegir mi profesión, no lo sé.
Hay personas públicas y no tan públicas, que siempre me han conmovido, con su arte y con su vida en general. Y para hacer esta reflexión menos personal y mas impersonal, voy a hablar de esos personajes que han estado en la mirada de miles, pero que se han sentido tan solos hasta que alcanzaron su muerte.
Cuando pienso en ellos, siempre se me impone la idea, o la pregunta ¿De que planeta salieron? y la respuesta que aparece, es que quizás verdaderamente no son de este mundo tan egoísta y jodidamente indiferente. Quizá estén acá de paso, para golpear algunas mentes, para despertar a un par de neuronas, para decirle a otros ¡ey vos no sos el único que se siente así!. Y luego, así nomás, se van, porque ese mundo que tanto les duele termina aplastandolos, porque esa inteligencia y esa sensibilidad extrema los vuelve autodestructivos.
Algunos más escépticos pueden considerar que fueron lo suficientemente estúpidos como para meterse en "las drogas" desaprovechando el éxito, el dinero, la fama, el triunfo tan deseado por todos los humanos, midiendo así la calidad de vida de una persona, por la cantidad de reconocimiento y buen pasar económico. Otros pueden pensar que son eternos inconformistas que se quejan porque quejarse sale gratis. Pero ¿como se puede pensar que una persona debe ser feliz solo por alcanzar lo que todos ansían?
Otros pueden pensar, que simplemente hubiese sido más fácil abandonar ese lugar que tanto les molestaba, y listo, resuelto el problema. Pero como abandona una persona eso que ha querido conseguir siempre, no es fácil tener lo que se quiere, no hay satisfacción que se alcance, sin una cuota de sufrimiento.
Ellos le gritan a un sistema corrupto y demoledor, el problema es que el sistema escucha ese grito y lo capitaliza, conviertiendolo en eso que tanto odian. Hay personas que aprenden a manejar esto, logran encontrar un equilibrio en esa vorágine desgarradora y así continúan con su vida, que obviamente es lo más sano y productivo que se puede hacer.
Pero hay personas que simplemente no pueden alcanzar ese equilibrio, porque todo los desborda, ellos mismos se desbordan. Están constantemente en la boca y los oídos de todos ¿ pero realmente alguien los está mirando? ¿Realmente alguien ha podido acompañarlos en la caída? ¿Han podido ellos dejarse acompañar?
Hay una imagen por ejemplo, de Kurt Cobain que me desagarra, se lo ve en un rincón, agarrándose la cabeza, llorando desconsolado, y yo pienso, quien fue el que tuvo la reacción de sacar esa foto, en lugar de intentar calmar ese estado de padecimiento. Se vuelven tan valiosos para el mercado, que todo suma y alimenta nuestro morbo.
Yo creo que estas personas se han sentido solas desde siempre, una interminable cadena de abandonos y miradas despreocupadas. Entonces no han aprendido a encontrar las cosas bellas que aparecen entre tanta mierda generalizada. Se han cegado a su sufrimiento, fueron demasiadas las veces que han tenido que ponerse una coraza, miles de cáscaras de nueces. Les ha resultado extremadamente difícil seguir peleando contra la indiferencia, no han podido sacarse la venda de los ojos, no han podido, simplemente no han podido. Lo han intentado, pero fallaron en cada intento y hay personas que también han intentado ayudarles, pero ellos ya estaban demasiado lejos. Todavía peleo, decía Layne. No han podido dejar de pelear y por eso se han ido tan pronto.
Es sumamente enriquecedor ser tocado por la subjetividad de estas personas. Es importante aprender a mirar más allá de lo superficial de este sistema que nos pide consumirnos todos los días e intentar cambiar un poco las cosas, pero me gustaría terminar esto, con la frase de Vedder: "La mejor venganza es seguir viviendo".
Para ellos que han sido conocidos por miles, que nos han movido y despertado. Y para esos que han sufrido en silencio y para los que aún lo hacen y siguen luchando, va mi abrazo, mi agradecimiento.
Solo escucho la música que respiras. Una canción invade mi pensamiento y te define mejor de lo que yo podría. Y no es que me niegue a nombrarte, bien sabré yo de mi amor por sellar con palabras las experiencias. El problema de nombrarlas es lo definitivo de su existencia y lo incoercible de su destino.
No quiero empañar con palabras forzadas esto que hoy me invade. No voy a jugar esta vez a creer sentir. No voy a accionar mi amor, no voy a venderlo a la seguridad de los ojos ajenos ( ni de los míos).
Solo te dejaré ser, nos dejaré ser en este tiempo cambiante y distinto.
Solo estaré aquí, quitándome de apoco todas mis capas. Desarmando esas mascaras que me he puesto para que nunca me vieras, para no verme nunca.
Estaré aquí emprendiendo mi camino, aprendiendo a ser entre tantas miradas conocidas. Me haré libre de mi misma, voy a disfrutar de los sonidos del silencio y quizás en esos instantes de vacío, aparezca ese nombre que te debo.