que uno está solo, aunque esté acompañado, es fulminar un domingo escuchando "Cuando ya me empiece a quedar solo". Darse cuenta que los amigos nos forman y nos transforman, es saber de memoria "amigo vuelve a casa pronto". Darse cuenta que la vida se nos va y que nace a cada momento, es pensar en tus hermanos de la vida, en las risas y los golpes despistados de la infancia, es mirar para adelante y encontrar un viento que todo lo conmueve, es escuchar al mismo tiempo "dime quien me lo robó" y "pequeñas delicias de la vida conyugal". Darse cuenta que el amor, no es lo mismo para todos , que no todos amamos de la misma manera, que coger no necesariamente es amar, que amar no es poseer, es caminar cantando en voz baja "cuando comenzamos a nacer" o quizás amar sea "quizás porque". Darse cuenta que necesitar, extrañar, es muchas veces encontrar a alguien que nos emparche un poco y limpie nuestra cabeza, aunque más no sea para dibujar la presencia de la falta. Darse cuenta que en el lugar menos pensado aparecen compañeros de ruta excepcionales, es sonreír y tararear "rasguña las piedras". Darse cuenta que uno, es único, porque hay personas, porque hubo personas y porque seguramente habrá personas, que para bien o para mal, nos van a hacer sentir "sui generis", es haber crecido abrazando y dejando ir a todo lo que alguna vez nos acunó, nos despabiló, nos encontró.
Como Sigmund Freud dijo alguna vez "No soy ni esto ni lo otro, ni soy en realidad nada muy a fondo"
domingo, 1 de septiembre de 2013
El paso del tiempo según Sui Generis...
Darse cuenta del paso del tiempo, de lo que va quedando atrás, es como escuchar un disco de Sui Generis. Darse cuenta que las calles son las mismas, pero que faltan dos pares de pies y que nuevas voces nos acompañan, es cantar con Charly "aprendizaje" o "bienvenidos al tren". Darse cuenta
que uno está solo, aunque esté acompañado, es fulminar un domingo escuchando "Cuando ya me empiece a quedar solo". Darse cuenta que los amigos nos forman y nos transforman, es saber de memoria "amigo vuelve a casa pronto". Darse cuenta que la vida se nos va y que nace a cada momento, es pensar en tus hermanos de la vida, en las risas y los golpes despistados de la infancia, es mirar para adelante y encontrar un viento que todo lo conmueve, es escuchar al mismo tiempo "dime quien me lo robó" y "pequeñas delicias de la vida conyugal". Darse cuenta que el amor, no es lo mismo para todos , que no todos amamos de la misma manera, que coger no necesariamente es amar, que amar no es poseer, es caminar cantando en voz baja "cuando comenzamos a nacer" o quizás amar sea "quizás porque". Darse cuenta que necesitar, extrañar, es muchas veces encontrar a alguien que nos emparche un poco y limpie nuestra cabeza, aunque más no sea para dibujar la presencia de la falta. Darse cuenta que en el lugar menos pensado aparecen compañeros de ruta excepcionales, es sonreír y tararear "rasguña las piedras". Darse cuenta que uno, es único, porque hay personas, porque hubo personas y porque seguramente habrá personas, que para bien o para mal, nos van a hacer sentir "sui generis", es haber crecido abrazando y dejando ir a todo lo que alguna vez nos acunó, nos despabiló, nos encontró.
que uno está solo, aunque esté acompañado, es fulminar un domingo escuchando "Cuando ya me empiece a quedar solo". Darse cuenta que los amigos nos forman y nos transforman, es saber de memoria "amigo vuelve a casa pronto". Darse cuenta que la vida se nos va y que nace a cada momento, es pensar en tus hermanos de la vida, en las risas y los golpes despistados de la infancia, es mirar para adelante y encontrar un viento que todo lo conmueve, es escuchar al mismo tiempo "dime quien me lo robó" y "pequeñas delicias de la vida conyugal". Darse cuenta que el amor, no es lo mismo para todos , que no todos amamos de la misma manera, que coger no necesariamente es amar, que amar no es poseer, es caminar cantando en voz baja "cuando comenzamos a nacer" o quizás amar sea "quizás porque". Darse cuenta que necesitar, extrañar, es muchas veces encontrar a alguien que nos emparche un poco y limpie nuestra cabeza, aunque más no sea para dibujar la presencia de la falta. Darse cuenta que en el lugar menos pensado aparecen compañeros de ruta excepcionales, es sonreír y tararear "rasguña las piedras". Darse cuenta que uno, es único, porque hay personas, porque hubo personas y porque seguramente habrá personas, que para bien o para mal, nos van a hacer sentir "sui generis", es haber crecido abrazando y dejando ir a todo lo que alguna vez nos acunó, nos despabiló, nos encontró.
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