Palabras latentes, en el lente de mi vacío. Nombres que no puedo nombrar y emociones que aprendí a ahogar. Niebla que cubre el objetivo de mi mirada. Lo que sé y lo que niego. Lo que quiero y me hace caer. Un montón de voluntad y un millón de promesas rotas. La música que me gusta, la que me hace enojar y la que escucho en silencio. El humor que amortigua los golpes, sonrisa de payaso. Horas que comienzan y no acaban, horas que comienzan y se me escapan de las manos. La soledad que elijo y la que me deja en aquel rincón. Viajes imaginarios, reales, ínfimos escapes. Preguntas que no quiero responder, respuestas que llegan sin permiso, sin previo aviso. La respiración que siento y el aliento que me falta. La presión en el pecho, regalo de aquello que pretendo no saber. Las personas que extraño y las que no quiero extrañar. Lo que soy, lo que quisiera ser y lo que siempre seré.
"Confesiones de invierno" Sui Generis
-Solamente muero los domingos y los lunes ya me siento bien-
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