domingo, 25 de noviembre de 2018

Un día te das cuenta. (para las amigas)

Y un día te das cuenta que en realidad para hablar de amor, solo hacen falta esto: palabras. Que las estrías o los kilos demás solo te sirvieron de escudo para alejarte de un simple encuentro con otro, con otro cuerpo diferente al tuyo, con otro que deseas, con otro que a la hora de compartirse a vos tampoco te importa si tiene abdominales o si tiene panza de birra.
Un día te das cuenta que todas esas veces que te largaste a llorar porque no eras "lo normal" te sirvieron para llegar acá, para desnudarte, para mirarte al espejo y sonreirte, para dejar de estar incomoda en tu cuerpo, que al fin y al cabo será tu hogar hasta el día que te mueras y te coman los gusanos, y ahí si que ya no van a importar las marcas o los estereotipos, todos seremos polvo alguna vez y si lo pensás bien, todos también venimos de un polvo, y asi se dá  un circulo simple en el que tenemos muy poquito tiempo para animarnos a ser, para estallar de emoción con un mensaje, para llorar hasta dormirse por ese amor que no fue, para no dormir y caminar con amigos, para disfrutar un vino, para escuchar música. Todo es menos complicado de lo que parece.
Un día te das cuenta, que todo eso feo que te dijeron y que te creíste que eras, solo eran eso : dichos, discursos de otros, que vos aprendiste muy bien a hacerlos tuyos, porque es así como nos quiere este sistema perverso: obedientes y manipulables, una masa amorfa que no se anima a diferenciarse, porque la diferencia trae soledad y trae esfuerzo: volver a nacer y hacerse de nuevo. Construirse.
Y un día te das cuenta que pese a todo esto que ahora sabes, todavía hay días en los que  te sentís sola, todavía y de vez en cuando te decepcionas y volvés a escuchar esas voces que solo te lastiman, pero ya no sos la que reniega de no ser lo que todos quieren que seas, sino que sos la que pese al dolor de lo distinto se elije día a día. Un día te das cuenta que no todos te quieren igual y semejante a todas, sino que te aman por tu singularidad corporal y sobre todo espiritual, que hay otros que todavía y pese a tu oscuridad, elijen reír con vos, llorar con vos, bailar con vos y transitar con vos este pedacito de tiempo que es la vida.
Un día te das cuenta que cuanto mas desobediente te pones, más libre te sentís, que cuanto más te alejas de los mandatos, más te querés"
Y como dijo el flaco: "ya no poses nena todo eso es en vano"
A vivir !


sábado, 21 de julio de 2018

En caída

Hay un momento, casi imperceptible, en donde la tristeza cae, como un suspiro silencioso del alma. Instante en donde las nubes que asaltaban el atardecer, se desvanecen. Se rompe la cadena que unía el anhelo con la ausencia de lo querido. Uno vuelve a tocarse las partes heridas del corazón, y aunque impresionen las cicatrices, uno vuelve a hacerse uno, con uno.
Y es ese momento invisible del tiempo, en donde se puede apreciar la angustia, ya no como lo imposible de soportar, sino como lo necesario para transformarse. Para saltar esos ríos de confusiones, y encarar con certeza delirante el reto de vivir pese a todo, sobre todo pese a la soledad de ser uno mismo. 

martes, 25 de abril de 2017

Que te vayas de mi. Que me vaya de vos.

Y ahí estaba yo: huyendo. Corría, corría sin saber porque. Me quedaba sin aliento, había un rostro que me perseguía, y lo quería dejar ahí, afuera de todo. Me alejaba, me iba, convencida que de que todo podía quedar atrás. Y de repente ahí estabas vos, enfrente mio, no atrás como yo pensaba, como yo quería. Ahí estabas vos, representando a todos mis miedos y a todos mis placeres. 
Fingí alejarte, fingí alejarme, irme lejos. Y así corriendo, los dos huyendo, nos encontramos. Nos tuvimos miedo y desde el miedo, intentamos amar. Almas sin saber sentir, lastimados, quisimos curarnos, quisimos querernos. Nos dejamos afuera, afuera de nosotros, de lo que en realidad somos. 
Y así vamos, manteniendonos en el ideal del inconsciente, creyendo que somos, lo que no somos.
Y como quiero ser y que seamos en esta realidad que nos convoca, te digo Adiós, por décima vez, te digo adiós. 
AdiósAdiós, hasta que aprendamos a amar. A amarnos ( y armarnos), en soledad y en la distancia.
Adiós hasta que tus ojos se queden en los míos. Adiós hasta que el silencio nos domine y disfrutemos de su presencia entre nosotros.
Adiós hasta volvernos sabios, hasta que aceptemos, sin juicios, sin castigos, la imagen que nos devuelve el espejo.
Adiós, hasta que tus palabras se vean en tus actos. Hasta que mi duda constante no juegue con tus miedos. Adiós hasta que ya no nos idealicemos, hasta que ya no nos juzguemos. Adiós hasta que nos queramos imperfectos. Adiós hasta que volvamos a reír, a hacer el ridículo, a vivirnos desde lo que no nos vive nadie.




Adios hasta siempre, o por ahora. Hasta entonces, te suelto, me olvido tu nombre, me olvido mi nombre. Me olvido de mi con vos y de vos conmigo. Me libero, para quedarme sola, para dejar de huir.

lunes, 13 de febrero de 2017

Volviendo. Volviendome



Perdona si a veces me alejo, si no me quedo en este momento. Memorias antiguas nublan mi sentir. Perdona si a a veces me voy con el viento, dejando en tus ojos solo algún resto de mi.
Estoy caminando hacia dentro mio, aunque a veces el corazón no me dice como llegar. Estoy luchando contra mi oscuridad. Hay espacio para vos en mi , solo espera a que me limpie de aquellos fantasmas que me habitan. No es tiempo lo que pido, solo amor en vuelo, puro movimiento.
Perdona si te escribo, no debería ponerte en palabras que no se a donde van todavía. Pero nombrándote, se que existes en mi vida.
No te dejo, ni te tengo. No te quiero, no te poseo. Te siento, te veo, te libero de vos y de mi, te dejo siendo sin tiempo. La imagen puede contener: una o varias personas e interior


sábado, 15 de octubre de 2016

Viento.

A veces, cuando el sol hace un retrato de los días y el viento aparece tímido en las mañanas, solo puedo imaginarte sonriendo. 
Es difícil aprender a amar en la distancia, y para eso sabes que eres mi mejor maestro. 
Las palabras no suelen ser justas con el amor ¿ como describir todo lo que sale de mi pecho cuando te pienso? Cuando te presiento. 
Estoy intentando llegar hasta donde estés y es ahí donde no nos siento tan lejos. Es ahi donde sé que no hace falta ningún esfuerzo. Solo me basta con ver tu rostro en mi recuerdo y vibrar juntos, en ese rincón de la memoria que solo nosotros conocemos. 
Nos volveremos a ver y nos volveremos a armar en historias que aún no conocemos. Nos tendremos que inventar nuevos juegos, nuevas canciones, simple movimiento. Nos acordaremos de quienes fuimos, seremos otros y los mismos en este tiempo. 
Hasta que nos volvamos a encontrar, estaré creando   cuentos donde siempre serás mi protagonista preferido, donde siempre serás libre, donde la felicidad jamás se aleje y donde vos elijas que papel tomar en esta vida, en esta tu vida. 
Te espero siempre.
Te amo siempre. 
















domingo, 10 de julio de 2016

Y si no es así, que sea nada.

Las cosas son tan simples amor.
No des vuelta el mazo,
no mezcles tanto,
al final,
jugaremos las cartas que nos regale el azar.
El tiempo se agota en cada respiro
no lo detengas en dudas, no lo gastes en miedo.

Te pido que no me lleves a eso
elijo no vivirnos así
nos quiero libres de nuestros pensamientos dementes.
o quiero que seamos dementes sin mente.
Nos quiero de muchas maneras,
pero no nos quiero en remolinos
nos quiero enfrentados,
con los ojos abiertos, con el corazon en la mano
Y si no me quieres así, no me quieras nada.

lunes, 13 de junio de 2016

¿La mujer? que mierda es eso?

Me dijeron los psicólogos, los dioses, las runas, las cartas del tarot, entre otros, que tengo que encontrarme. Encontrar la mujer que vive en mi.
Frase trillada que mi cabeza adoptó para desvanecerse en las malicias del pensamiento moderno. Cuando escucho esto, asiento con la cabeza, miento con mis ojos, como si entendiera lo que me están diciendo y lo que tengo que hacer . Pero la realidad y lo que escupe mi corazón, solo son dudas, preguntas incontestables, acerca de esa “Mujer”, acerca de “la mujer”.
¿Qué es ser mujer? Se supone, o mejor dicho, el mundo social supone, que una nace con ese innato conocimiento. Pero nada mas alejado de lo que sucede en verdad: Una nace y le imponen un pensamiento, una imagen, una idea global, general y exquisita de cómo debe ser una mujer.
En pocas palabras, la tele, la escuela, la familia, las revistas, nos hacen pensar en como debemos ser y no en como somos o como queremos ser. Afuera quedan los instintos naturales, nada de espontaneidad, nada de sentirse y luego imaginarse existiendo.
De niñas nos regalan “Barbies”, con peinados perfectos, rubios brillantes y medidas falsas, nulas o inexistentes. Ninguna mujer podría sostenerse en pie con una cintura minúscula y un busto enorme y firme. Sería, básicamente, humanamente imposible. Pero la industria vende y  no importa como las pibas crezcan. No importa que así surjan anhelos vacíos, de casas de ensueño, cuerpos perfectos y maridos excepcionales. No importa que crezca el índice de anorexias y bulimias a nivel mundial. No importa porque el mercado se mantiene y el consumismo sigue.
No nos olvidemos de esos relatos ancestrales, que el entrañable Walt Disney se encargó de llevar a la pantalla grande. Cenicienta, Blanca Nieves, Aurora. La primera generación de princesas. Esas mujeres pobres, desvalidas, sumisas, que esperaban en torres y bosques inhóspitos, la salvación a manos del príncipe azul, tan audaz, tan varonil, tan ficticio.
Que niña no quiso alguna vez ser como ellas. Conseguir por arte de magia castillos dorados, vestidos de ensueños y novios inalcanzable-mente románticos. A esas niñas no les contaron, que los castillos ya no existen y que los que  existen son la muestra viviente y casi intacta del poderío de las clases altas sobre las más pobres. No les contaron que las mujeres eran tratadas como trofeos mudos de uniones familiares y políticas, vínculos, discutidos y aprobados según conveniencias económicas y de estatus social. No les contaron que las mujeres no decidían con quien pasar el resto de su puta vida, que la mayor parte de los príncipes azules, no solo no eran extremadamente románticos, sino que muchas veces, ni las deseaban, ni las querían, solo las tenían ahí, para mostrar a los demás y para crear herederos. No, todo eso, no  nos lo contaron.
Nos hicieron sumisas, nos quisieron sumisas, nos dijeron que teníamos que esperar la salvación de ese príncipe encantador. Pero no nos contaron que nadie se salva si no quiere ser salvado y no nos dijeron que los príncipes azules, se vuelven humanos, con miedos y pesares mundanos. Nos hicieron querer hombres que no existen y nos enfrentaron con ellos y con nosotras mismas, en una guerra de sexos milenaria.
Asi crecimos, con la cocinita de juguete, el maquillaje de mentira y los tacones de plástico, tan famosos en las vidrieras de las jugueterías de los años 90.
Nadie nos contó, que nos podía gustar jugar a la “bolita”, a la pelota, coleccionar figuritas, jugar en la tierra, tiradas en el piso con pollera y las patas abiertas, ensuciando las puntillas blancas y perdiendo las binchas y los aritos. Abajo del arbolito de navidad, todo era color rosa. Entonces la nena que descubre que tiene habilidad para el deporte, la nena que prefiere jugar con sus primos, hermanos varones o amigos, a la mancha, a la escondida, al futbol, se estigmatiza. Se llenan los consultorios psicológicos, porque la nena no quiere bailar, porque la nena no quiere cantar o actuar en el colegio con sus compañeras. Se crean diagnósticos inventados, trastornos de conducta, retraimiento social, entre otros.  Si no se llenan los consultorios, se arman debates en la mesa familiar, si no se arma el debate, se burlan de ella en la escuela y si no se burlan de ella en la escuela, ella internamente siente que algo esta mal, porque algo o alguien se lo van a hacer sentir. Y así no solo se logra que esa niña comience a detestar su latente femineidad, sino que entienda que solo se es mujer llevando polleras y manteniendo conductas finamente educadas.
Asi se hizo una generación de personas, de mujeres, inseguras, que entienden a la femineidad desde la imagen que nos venden. No nos contaron de Frida, no nos contaron de Juana, no nos contaron de Evita, no nos contaron de Ana. No nos dijeron nada.
Tampoco nos hablaron de nuestro cuerpo, del sexo. No porque las señoritas no hablan ni saben de esas cosas, los hombres son los pervertidos que saben y que tampoco por caballerosidad nos deben decir. Tabú, tabúes por todos lados, que nos hicieron esclavos.
No nos contaron de nuestro cuerpo, tan cambiante y distinto cada día. No nos prepararon con tiempo ni en la escuela, y muchas veces tampoco en casa, para el hecho de afrontar que íbamos a sangrar al menos 4 dias al mes. No, esas cosas no se hablan en las aulas, o por lo menos no se hacía. No nos contaron, nuestras mujeres mayores, porque a ellas tampoco se lo contaron, de nuestra natural tolerancia al dolor físico, no nos dijeron que eramos fuertes, que podíamos soportar un parto, que podíamos convivir con ese sangrado natural toda nuestra vida y que debido a eso, íbamos a tener mayor margen de tolerancia al dolor. No nos dijeron que podíamos ser fuertes.
No nos dijeron que nuestro cuerpo sirve para algo más que para alojar por 9 meses a un niño, no nos contaron que íbamos a crecer y que podíamos querer algo mas que un hijo.
Nos dijeron que teníamos que aprender a caminar bien, a hablar bien, , a estar perfectamente perfectas, para que los hombres nos miren, nos elijan y nos saquen de casa. Nos pusieron en vidriera y nos enseñarnos a vendernos.
No nos contaron que las mujeres también desean, también elijen. No nos dijeron que los hombres también se cansan de seguir los discursos sociales, y tener que siempre conquistar a la distante princesa.
No nos contaron que nos iba a gustar coger, que no esta bueno llegar virgen al matrimonio, que es mas divertido ser una puta en la cama y que el amor, es más que la suma de años compartidos y que suele terminarse y renovarse por etapas y por personas. No nos dijeron que era probable que descubriéramos que no solo podía gustarnos, calentarnos, excitarnos una sola persona, sino que nos iban a gustar muchas y que íbamos a desear a mas de una a la vez. No, a eso lo condenaron y nos quisieron hacer creer que una señorita no siente estas cosas. Nos quisieron hacer creer, que tenemos que ser únicas, irrepetibles, que tenemos que tener novio o marido, jamás amantes de esos que te hacen sentir viva y después se van, libres como vinieron. No nos contaron que el amor existe, y que es libre, que se puede amar con fuerza y no por eso, tener la necesidad de ser fieles para toda la vida. No nos dijeron que el concepto de fidelidad, es un invento social para mantener el orden en las civilizaciones modernas y servir así a la industria de la iglesia y del estado.
No nos contaron que teníamos la capacidad de elegir que queremos y como lo queremos. No nos contaron que no solo íbamos a ser buenas en las tareas del hogar, en los conceptos de la moda, o en la industria de la imagen. No nos dijeron que podíamos ser buenas en ciencias, política, arte y demás.
Al contrario, nos criaron para estar en casa. Nos dijeron que una señorita no contesta, no grita, no putea, no se defiende. Nos hicieron mudas e impotentes. Y ahora nos queman, nos violan, nos matan y ahí marchamos…Pero en el fondo seguimos acondicionadas a ese pensamiento obsoleto, siendo “Mujeres autónomas y libres” en facebook o instagram, pero seguimos siendo crueles con nosotras mismas y las demás. Competimos, juzgamos a la “puta” porque coge y la pasa bien, no nos escuchamos y pretendemos hombres que nos traten como si fuésemos de cristal, y después nos aburrimos, pero no lo aceptamos y el hombre se aburre y se va con la  “puta”, lo odiamos, porque obvio no somos únicas.
Nos deprimimos porque no entramos en ese jean que solo le queda al maniquí. Nos deprimimos porque no cumplimos con todos esos conceptos sociales, falsos e inalcanzables.
Esto no es un manifiesto feminista ni antimachista. Es un llamado a mi mujer, a la que se esconde detrás de todas estas barreras y que quiere nacer. Es un llamado a la mujer de todas nosotras. Es una súplica reflexiva a todas esas mujeres hoy dormidas y encerradas. Es un llamado para que tengamos miedo, pero nos animemos a descubrirnos. Es un llamado que nos pide que nos amiguemos. Es un llamado que nos pide que nos sinceremos, que nos peleemos con nosotras mismas, y no con las demás. Que nos pide que dejemos de anhelar y empecemos a crear, a crearnos y a recrearnos con fuerza, con pasión. Es un llamado para que rompamos esas cadenas que hace años nos tienen apresadas.

Desde esa mujer que estoy buscando, voy a empezar a desearme libre. Atrevida en mis pensamientos y deseos. Voy a aceptarme humana e imperfecta. Voy a quererme en la imagen que me devuelve el espejo. Voy a inventarme en lo que está por venir. Voy amar, no importa a quien, voy a sufrir y a sufrirme, también voy a revivirme. Voy a escupir y vomitar, voy a seguir puteando. No voy a renegar mas de mi sensibilidad, voy a conocerme y voy a dejar que me conozcas. Voy a dejar de tenerme miedo. 
O al menos lo voy a intentar, siendo cada dia mas consciente de estas falsas estructuras inventadas, que me quieren esclava.