domingo, 28 de julio de 2013

WAYRA

Hoy abrí los ojos y  despabilé mi mente, sin esperar, sin regocijarme en expectativas nuevas. Hoy creí que cada historia iba a ser igual a la de ayer, que las hojas iban a caer de la misma manera, que nada nuevo se iba a asomar bajo el sol. Hoy caminé como cualquier día, mordiendo el aburrimiento y saboreando los instantes que prometían cierta emoción, mis ojos solo pudieron ver siempre el mismo paisaje. Hice todo lo que se puede hacer una tarde de domingo, pero casi me había olvidado de escuchar. Si me hubiese acordado de escuchar, el alba misma me hubiese parecido distinta. Cuando empecé a oír y saborear lo que el viento traía hasta mí, empecé a descubrir colores, miradas y gestos, que antes no había percibido.  Algo había en el aire que hacía a cada acontecimiento diferente, no había palabras nuevas, ni sucedieron grandes hazañas, los polos no se movieron, ni la tierra tembló, todo era calma, pero el viento decía que ya estaba llegando. El viento que empezó tímido y casi avergonzando, comenzó a rugir con fuerza, a hacerse notar, a hacerme sentir estúpida por pensar que todo iba a ser igual, que nada iba cambiar. Bienvenido a la vida WAYRA ( viento en quechua) quiero que seas feliz, libre, aventurero, que garres el mundo con fuerza!!! Bienvenido sobrino, nunca vi tanta vida conmoviéndose a cada paso, a cada respiro. Felicitaciones Pablo, hermanoo del alma, felicitaciones Yani. Los quiero, a los tres.

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