sábado, 20 de julio de 2013

Rasguñando por otra noche.

Nos quedamos sin lugares a donde ir
Vamos ¿que no ves que todas las persianas ya han comido el pavimento?
Ya nos aguantamos el frío, ya nos pusimos maquillaje y también los tacos en los que nos bamboleamos.
Vamos que es hora de empezar otra vez,
-me digo, me repito, me vuelvo a decir-
Ya nos quedamos sin mesas, sin cerveza, sin amores baratos
Vamos, que las agujas del reloj amenazan con correr cada día más rápido.
Ya olfateamos los pedazos que quedaban de nosotros,
ya nos empañamos los ojos enfrente de esos espejos rotos,
ya escuchamos cada acorde y  cada canción que se muere en la repetición y en las luces.
Ya nos mentimos, ya nos vendimos en los hielos que quedan rezagados en cada vaso,
ya nos matamos deduciendo las miradas que nunca alcanzan
ya nos ahogamos en nuestras propias cenizas,
Ya cambiamos de lugar y de fantasmas.
Ya corrimos al alba.
Ya hicimos casi todo, casi todo lo que podíamos hacer
pero aún así nos seguimos prometiendo noches, no tan frías, no tan iguales, no tan altivas,
aún así nos quedamos donde ya no queda nada,
aún así nos esforzamos por cruzar de vereda, dar vuelta la página,
y mirá acá estamos, como cada vez, rogando por que no caiga el último vaso,
rogando porque todavía nos quede esa
repetición cruel de los acordes.
Añorando los rincones y los malos entendidos.
Rasguñando por otra noche, otra noche.



No hay comentarios:

Publicar un comentario