lunes, 5 de mayo de 2014

Cae, sufre, despierta, levántate.

Alguien dijo una vez que el insomnio es la enfermedad del amor, verás yo creo que es de lo que se alimentan los fantasmas. Algo te esta mordiendo por dentro, dejando tus ojos ciegos al amanecer ardiente de tu cuerpo. Tantas palabras que quedaron por decir, ahora son olvidos que merodean tus atardeceres.
Tu te ves en la distancia, aquí y ahora ya no queda nada.
Nadie ha caminado tu sombra en la pared, nadie te ha visto deseando ver. Tu te has comido tus sentidos, solo te has contado en verdades ajenas. Historias que se repiten sin vivirse, alimento para quienes te quieren encerrado. Te has callado y te has vuelto mudo. Te has olvidado de arder y solo te has visto crucificado. El fin no justifica tus medios, y después de todas tus huidas, ya no quedan tus memorias. Has culpado al mundo, de tu eterno vagar en agonía, y has encontrado siempre al culpable de tus pesadillas. Has inventado un mundo en el que ya no hay razones para mantenerse. Realmente te has olvidado que ninguna felicidad se consigue, sin un poco de sufrimiento. Has comprado perfección y lo has pagado con tu dicha y apagaste sin saberlo, los momentos silenciosos que la habían provocado.

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