miércoles, 27 de febrero de 2013

Siempre las mismas preguntas.

Estoy mordiendo el piso, vomitando tedio, escupiendo cansancio, una vez más, una vez más. ¿Cuantas veces me vi así?¿Cuantas veces nos vimos así?. Ya no me interesan las respuestas, ni las soluciones, no voy a perder mi tiempo esta vez. ¿Cuantas veces ahogue el intento y lo engañe con la prudencia? ¿Cuantas veces  me dormí en dudas y me desperté en el mismo espiral de mi vida?. Ya no puedo pensar en eso, no puedo sobrevivir con eso.  ¿ Cuantas veces soñé con alcanzarte, con alcanzarme?, pero al minuto de empezar a caminar, me senté en la misma pierda, en la misma piedra una vez más. Y es así como funciona mi ritmo, repitiendo la derrota una y otra vez, dibujando y borrando la victoria. Pero, cuantas veces me tendré que preguntar por este maldito cementerio de ideas mal logradas, reprimidas antes de soltarse; cuantas veces he de decirme la próxima nos desplegamos, pero la próxima nunca llega, nunca se queda. Cuantas veces, he de  gritarme en el espejo para reaccionar. ¿Cuantas noches me costarán el mañana?. No lo sé, no lo encuentro. Solo tengo la certeza de saber, que todavía estoy acá,  que no me fui, me perdí, pero se que en algún  lugar estoy, en ese que me olvide. Tengo la tímida e irrevocable esperanza de creer en esta noche, de creer que esta será la  ultima que me desvele con preguntas conocidas y me hunda en otras nuevas, en otros acertijos, en otro espiral de mi vida.

Me falto, porque te espero.

"Somos pacientes de la espera" escribió y cantó un amigo alguna vez. ¿Qué es para mi ser paciente de la espera? ¿ Qué es para nosotros?. El esperar, la espera, es relativo, todo se trata de a quien se espera o que se espera. La espera se convierte en un problema, en una situación de estática desesperación, cuando vivimos esperando recibir de otro algo, cuando pensamos que el otro debería actuar de tal o cual manera. Cuando esperamos tanto, cuando pensamos tanto, nos decepcionamos ¡PUM! nos fallan, nos lastiman, nos dejan desprotegidos. Cuando los demás esperan algo o tanto de nosotros ¡PUM! fallamos, defraudamos, no estamos. El tema es que vivimos esperando, esperando, esperando, esperando y así la falta, el vacío  la nada, se hacen presentes, nos aturden, nos descarnan, nos desvelan. La espera es necesaria , pero cuando ella nos sirve para llegar a algo, cuando la falta, se convierte en el motor de nuestros pasos, cuando reconocemos que adentro de nosotros hay algo más que puede salir, que puede brillar. Cuando tenemos el objetivo adelante y usamos la falta y la espera para alcanzarlo, es cuando nos convertimos en dueños y ya no en pacientes de la espera, de nuestra espera, de la espera hacia uno mismo.