Sé que así, en la distancia, no podremos lastimarnos. No tendré miedo de lo que dicen tus ojos en este amanecer tan vacío de colores.
Inventamos historias de amor para no sentirnos muertos antes del atardecer. Nos vendimos en cuentos de rebeldía, cediendo en estos tiempos de descuento..
El olvido solo existe en la memoria. Tu voz se escucha en las noches de frío, en cada una de ellas.
En silencio aprendimos a encontrarnos, siendo invisibles, incluso para nosotros. Ahora nos quedamos sedientos de palabras. Y en cuanto a lo que yo sé, el aliento que se corta entre nosotros sigue sin tener nombre.
Hice de lo fácil, algo difícil, no puedo sentirte cómplice en este lío. Si me dejo invadir por el pensamiento, sigo siendo cobarde, mi valentía se resume a escuetas palabras escupidas en papeles que nunca tendrán un destino justo.
Y así, sin más, me alejo de vos.
El tiempo me encontrará en otras historias, con nuevas risas y viejos llantos.
Estaré libre, libre, pero sin vos.