Los días pasan y parecen años. El pasado me arrastra hacia plazas llenas de sombras donde no puedo encontrarte.
No puedo escribirte con sinceridad, ni siquiera en cartas ajenas. Desearía que estuvieses aquí, para no decirte nada.
No puedo sentir tu nombre resbalando entre mis labios y tampoco quiero que otro lo mencione.
Me siento a salvo sin tu presencia, pero perdida en tu ausencia.
Fuimos una lista de deseos, escrita por alguien que no sabe que desear.
Parece que nunca termina.
Nunca termina...