sábado, 17 de mayo de 2014

¿Donde deberíamos estar?

Te busco en canciones que nos conocen, quizá mejor que nosotros mismos. Tuvimos todo sin ser nada, o quizás no tuvimos nada y fuimos todo.
Los días pasan y parecen años. El pasado me arrastra hacia plazas llenas de sombras donde no puedo encontrarte.
No puedo escribirte con sinceridad, ni siquiera en cartas ajenas. Desearía que estuvieses aquí, para no decirte nada.
No puedo sentir tu nombre resbalando entre mis labios y tampoco quiero que otro lo mencione.
Me siento a salvo sin tu presencia, pero perdida en tu ausencia.
Fuimos una lista de deseos, escrita por alguien que no sabe que desear.
Parece que nunca termina.
Nunca termina...


miércoles, 7 de mayo de 2014

Humo.

Ya me perdí en la línea de tu pensamiento, o en la mía. No recuerdo. Viejos campos de azares nos esperan al despertar ¿Cuanto durará nuestro sueño? No lo sé, quizá ya nos hemos despertado y nos estemos viendo a través de un sucio espejo. Quizá seamos solo un viejo recuerdo. Una hoja amarilla más que cae en el otoño. Es difícil distinguirnos desde tan alto. Ahora mismo es borroso lo que veo. Afuera todos gritan y adentro nadie esta callado. De tu ruido, no distingo tu silencio. Y precisamente ya no sé de que se trata. Tampoco es bueno que precisemos algo.


lunes, 5 de mayo de 2014

Cae, sufre, despierta, levántate.

Alguien dijo una vez que el insomnio es la enfermedad del amor, verás yo creo que es de lo que se alimentan los fantasmas. Algo te esta mordiendo por dentro, dejando tus ojos ciegos al amanecer ardiente de tu cuerpo. Tantas palabras que quedaron por decir, ahora son olvidos que merodean tus atardeceres.
Tu te ves en la distancia, aquí y ahora ya no queda nada.
Nadie ha caminado tu sombra en la pared, nadie te ha visto deseando ver. Tu te has comido tus sentidos, solo te has contado en verdades ajenas. Historias que se repiten sin vivirse, alimento para quienes te quieren encerrado. Te has callado y te has vuelto mudo. Te has olvidado de arder y solo te has visto crucificado. El fin no justifica tus medios, y después de todas tus huidas, ya no quedan tus memorias. Has culpado al mundo, de tu eterno vagar en agonía, y has encontrado siempre al culpable de tus pesadillas. Has inventado un mundo en el que ya no hay razones para mantenerse. Realmente te has olvidado que ninguna felicidad se consigue, sin un poco de sufrimiento. Has comprado perfección y lo has pagado con tu dicha y apagaste sin saberlo, los momentos silenciosos que la habían provocado.