Solo me dispuse a ver como el cielo mantenía en suspenso una medalla sangrienta. Observe como todo se volvía negro, como aquello que existía y resplandecía desaparecía por completo. Envidié entonces al firmamento, deseaba con ganas poner tu nombre en lo alto y que se ocultara por completo. Mi cigarro se acababa y también mi tiempo. Mientras quería que te eclipsaras y te fueras con el viento, esperaba que estuvieses contemplando también esa noche el cielo. Solo estaba deseándote en silencio.
