Y a veces, me pierdo, pero no me pierdo en el mundo, o en las calles que recorro todos los días. Me pierdo en mi misma, en mis ideas, en mis recuerdos, en los recovecos de mi alma, en mis intrigas, en mis deseos, que no se si son muchos, que no se si son pocos. La cuestión, es que me pierdo y a veces tardo en encontrarme, pero lo que me pregunto, es que si perderme, tiene algo de malo. Si nunca me perdería, estaría quizá, siempre en las mismas dudas, en los mismos miedos. Si no me perdería, es porque daría todo por sentado, si no me perdería quizá sería porque no sentiría a la vida como un desafío.
Es cierto, que a veces, soy mi peor enemiga, yo sola me las arreglo para equivocarme, sin poder culpar a nadie. Pero es cierto también, que cuando me concilio con mis ganas, me arranco de manera diferente.
No se que tan bueno sea perderse, no se que tan bueno sea tambalearse en la soga del deseo, no sé que tan bueno sea perder un poco el equilibrio de los días, solo sé que ahora lo que resta, es volver a encontrarme.
-Algún lugar encontraré-